Ene 102013
 

La época del Renacimiento, a lo largo de los siglos XV y XVI no solo implementó grandes cambios culturales y científicos, sino que también modeló lo que hoy conocemos como el ajedrez moderno. Las reglas de juego, movimientos y denominaciones de distintas piezas fueron sometidas a sustanciales cambios.

Uno de los cambios más notorios los sufrió el peón, que en este período de transición pasó a mover dos casillas en la primera jugada, y al coronar la última línea, puede intercambiarse por otra pieza capturada durante el juego. El alfil también perdió la facultad de saltar otras piezas, pero mantuvo su movimiento diagonal por el tablero. La Reina fue, tal vez, la pieza que mayor mutación sufrió. Antes solo podía moverse de a una casilla por vez, en cualquier dirección, y su nombre era alferza.  En honor a la Reina Isabel la Católica, recibió el nombre (también conocida como Dama) y adquirió los movimientos que hoy se conocen, convirtiéndola de una pieza débil a una de las más poderosas del juego. También se implementó el enroque, en Italia, y aparecieron los primeros tratados sobre ajedrez, que definieron el juego moderno que hoy conocemos.

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